Celebración Virgen de Kibeho

15.12.2013 12:33

Celebración con los devotos de la Virgen en Kibeho

El jueves 28 de noviembre se cumplieron 32 años de las apariciones de la Virgen María en Kibeho (Ruanda). Un grupo de ruandeses afincados en Bélgica vino a celebrar esta fiesta a la parroquia, con una eucaristía de acción de gracias y un encuentro festivo. La eucaristía estuvo animada por los cánticos del coro ruandés, llenos de alegría y ritmo.

 

Entre los asistentes vino Valentina, una de las videntes, que actualmente sigue recibiendo visitas y mensajes de la Virgen María, que va transmitiendo a las personas que la siguen.  Valentina escribió el mensaje de paz que la Virgen le transmitió en la catedral de Barcelona y durante la eucaristía cantó una preciosa balada que le enseñó la Virgen, en ruandés. Durante unos minutos la melodía, cálida como una canción de cuna, llenó el templo de una sensación de paz y de ternura.

 

Valentina compartió un tiempo con los feligreses y amigos que asistieron, respondiendo a sus preguntas y transmitiendo lo que la Virgen le comunica. Antes de la misa, también pasó un ratito con los niños de la catequesis, que quisieron conocerla. Valentina estuvo muy cariñosa con ellos. En las fotos de más abajo reproducimos las "entrevistas" que anotaron las niñas en sus libretas. Estas son algunas de sus preguntas y lo que ella contestó.

—¿Cómo te llamas?

—Valentina.

—¿Cuándo naciste?

—El día de Navidad, el 25 de diciembre.

—¿Cuándo se te apareció la Virgen por primera vez?

—Cuando tenía nueve años. 

—¿Qué te dijo la Virgen?

—"Te quiero mucho, mi pequeña". Y me dijo que rezara por los que quería, y por los pobres. Que rezara mucho.

—¿Qué otras cosas te dice la Virgen?

—Me habla del perdón, de la reconciliación, de la paz. Y me pide que oremos mucho. Que recemos el Santo Rosario. Me dice que nos ama mucho, y que oremos sin cesar.

 

Valentina ha querido dejarnos un mensaje a la comunidad, del que publicamos un extracto:

 

«Que tengáis un feliz día todos: los que estáis aquí y los que están en otros lugares del mundo, que se han dispuesto para encontrarme. Os saludo, os doy mi bendición Maternal.

‐ Orad con todo el corazón.

‐ Orad por los religiosos, sobre todo por los sacerdotes y las hermanas consagradas.

‐ Orad por aquella a la que me aparecí la primera vez en Kibeho.

‐ Deseo que me abráis vuestros corazones sin esconderme nada.

‐ Deseo que os améis sin malicia.

‐ Haced una verdadera oración en lugar de recitar oraciones. Orad en la unidad constructiva, unidad respetuosa los unos con los otros, unidad complementaria en el Espíritu Santo cerca del que os encontráis para alabar a Dios.

Os deseo paz y alegría sin fin.»