Jubileo de la Misericordia

30.05.2016 20:14

El día 7 de mayo un grupo de unos 40 feligreses participamos de la peregrinación a la basílica de la Mercè, donde pudimos ganar el Jubileo. Fue una celebración hermosa que compartimos con otras cien personas de todas las parroquias del Poblenou. 

Aquí tenéis unas fotografías del evento. Y más abajo, una explicación sobre el Jubileo que se preparó para la ocasión.

¿Qué significa el Jubileo de la Misericordia?

El Jubileo es un periodo de reconciliación con Dios que la Iglesia propone a sus fieles. Tiene como fin la santidad de los hombres. El Año Santo nos invita a un cambio de vida, a reconciliarnos con Dios, confesarnos, arrepentirnos de nuestras faltas, cumplir la penitencia y atravesar la Puerta Santa.

El origen del Jubileo está en una fiesta judía que celebraba el “Año Sabático”. Cada 50 años, los esclavos eran liberados, se condonaban todas las deudas y se restituían las propiedades a quien les había perdido. En el campo, la tierra se dejaba sin cultivar y se descansaba.

La Iglesia Católica ha querido dar un sentido más espiritual al Jubileo judío. El Jubileo católico consiste en dar un perdón general —indulgencia— y llama a profundizar en nuestra relación con Dios y el prójimo: es una oportunidad para alimentar la fe y renovar nuestro compromiso cristiano.

El rito inicial comienza con la apertura de la Puerta Santa en la basílica de San Pedro de Roma. Significa que nos abrimos a recomenzar una vida de fe, un camino hacia la salvación. El Papa ha de tocar la puerta tres veces con un martillo, diciendo: Aperit mihi portas justitiae, ingressus in eas confitebor Domino, que significa: Abridme las puertas de la justicia, entrando en ellas confesaré al Señor.

El Papa Francisco ha querido dedicar este Jubileo a la Misericordia para que todos nos abramos a experimentar la misericordia de Dios y para que la Iglesia sea, cada vez más, testigo e imagen de esta misericordia en el mundo. Inauguró el Año Santo el día de la Inmaculada, pues con la encarnación de Jesucristo Dios hizo el mayor gesto de misericordia que podía: hacerse hombre, solidarizarse con toda la humanidad hasta dar la vida por amor. María es puerta del cielo, puerta de Dios, imagen de esta Iglesia que abre sus puertas para que todo el mundo sepa que Dios no lo ha dejado abandonado.

El Año Santo nos invita a profundizar en la misericordia de Dios sobre nosotros y también en comprometernos con la práctica de alguna de las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales. Es un momento propicio para peregrinar. El Papa también desea un mayor acercamiento a nuestros hermanos en la fe, los judíos, y a otras confesiones y tradiciones religiosas, con un espíritu ecuménico y de reconciliación.

Dice el Papa: «¡Cómo deseo que los años que vienen estén impregnados de misericordia para ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! Que a todos, creyentes y alejados, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del reino de Dios que ya está entre nosotros.»