Misa festiva con los peregrinos de Luz y Vida

24.08.2012 20:15

 

Hoy, domingo día 26 de agosto, hemos celebrado la última misa dominical con los peregrinos de Luz y Vida, que han pasado entre nosotros quince días. En esta misa, concelebrada con el P. Ireneusz y el P. Joaquín, hemos leído una reflexión sobre la universalidad de la Iglesia y uno de los jóvenes peregrinos, Alejandro, nos ha dado testimonio de cómo llegó a la fe y se incorporó en la comunidad de su parroquia, en Bielorrusia. Ha sido un testimonio muy sincero y emotivo, lleno de gratitud por nuestra acogida.

Al finalizar la misa, les hemos dado un pequeño recuerdo de estos días y ellos han cantado una canción de alabanza. En este enlace podéis descargaros el recuerdo:

RECUERDO PEREGRINOS 2012.pdf (1,1 MB)

Abajo veréis algunas fotos de la misa. También podéis ver este vídeo de menos de un minuto con su cántico de despedida:

http://youtu.be/38hHeTKrbTA

Este es el texto que se ha leído, escrito por el P. Joaquín. 

 

La frescura de una fe viva

Un grupo de peregrinos polacos y bielorrusos, acompañado por el Padre Ireneo, está pasando unos días de convivencia en nuestra parroquia de San Félix. Pertenecen al movimiento Luz y Vida, nacido con la vocación de profundizar y vivir la Palabra de Dios y llevarla a todas partes, con un testimonio vital.

La alegría de estar juntos en Barcelona, en comunidad, y el poder celebrar la misa con nosotros, la parroquia acogedora, nos descubren un profundo vínculo cristiano. Más allá de las dificultades del idioma se ha producido entre nosotros una sintonía espiritual tan hermosa que nos hace caer en la cuenta de que somos una única Iglesia de Cristo y que allí donde dos estén reunidos en su nombre allí está él.

Los siete idiomas que hablamos entre unos y otros expresan la universalidad de la Iglesia: bielorruso, polaco, ruso, inglés, italiano, castellano y catalán. Aunque torpemente, todos contribuyen a que fluya la comunicación. Y esto permite vivir con plenitud un sentimiento de fraternidad. Aquí radica la grandeza de la Iglesia: ni distancia ni lenguas le impiden vivir la comunión eclesial. Cuando se ama, la única distancia es la que va de corazón a corazón.

Esta experiencia de hermandad nos enseña que el que nos une está más allá de toda frontera, cultural, lingüística y social. Cristo tiene la suficiente fuerza para unir a los cristianos de diferentes latitudes. Para la parroquia, como anfitriona de este grupo de peregrinos, es una oportunidad de conocer la gran riqueza de la Iglesia y ensanchar su horizonte, abriéndose a la rica pluralidad que hay dentro de ella.

Vitalidad, entusiasmo, alegría

Son rasgos que identifican a estos peregrinos. Con un eje central que marca el ritmo del grupo: una profunda religiosidad que tiñe de color su convivencia y su jovialidad. Continuamente celebran, cantan, bailan, rezan con la misma naturalidad con que respiran. La parroquia ha quedado marcada por la impronta de un grupo de mujeres y hombres que han decidido tomarse muy en serio la vocación de seguir a Jesús. Él es, sin duda, la fuente y el motor de su gozo permanente. Sorprende que, con la austeridad con la que pasan estos días, y con los pocos recursos que les hemos podido ofrecer, sean tan agradecidos y humildes, sin exigir más de lo que se les da. Impresiona la sencillez del Padre Ireneo, que convive como uno más entre ellos en su misión de guía de este pequeño rebaño de peregrinos.

¿Qué podemos aprender de ellos? La firmeza de un compromiso radical por el evangelio. La alegría que nace de una honda certeza: saberse y sentirse amados por Dios. Y el entusiasmo que brota de la presencia de Dios entre ellos. A los ciudadanos de la vieja Europa nos recuerdan que nunca hemos de perder nuestras raíces cristianas y que sin este fundamento Europa y sus valores no serían. Estos hermanos nos recuerdan que hay que mantener el don de la fe y el entusiasmo para transmitirla.

Tres lugares distintos: Bielorrusia, Polonia y Barcelona, y una sola Iglesia, la de Cristo. Desde el día 12 de agosto, ya estamos hermanados para siempre.

Que Dios os bendiga a todos. A vuestra organización, Luz y Vida, y vuestra misión, para que a través de vuestro carisma, profundizar en la Palabra de Dios, llevéis luz a todos aquellos que viven en el abismo y vida a todos los que sobreviven arrastrándose por el tobogán del sinsentido. Que nunca os falte la luz del nuevo amanecer de Cristo y su vida resucitada en vosotros. Solo así venceréis las tinieblas del corazón y la muerte del alma. Porque la palabra de Dios y el testimonio son transformadores. El cristiano sabe convertir la oscuridad en luz y lo estéril en vida. Dios es el Señor de la Luz y de la Vida. Que Él esté siempre con vosotros. ¡Hasta siempre!

 

Padre Joaquín